Hace unos días mantuve una conversación con una persona. Esta frase surgió a mitad de la sesión.
No es que estés mal, es que no estás del todo.
Cuando normalizas una vida que ya no te representa, cuando ya no decides sino que reaccionas, cuando confundes estabilidad con ausencia de conflicto, cuando no eliges sino que te adaptas, cuando vives desde la inercia y la resignación… estás viviendo en automático.
Vivir en automático no siempre se nota desde fuera: haces lo que se espera, lo que toca pero algo se apaga dentro, sin hacer ruido.
El precio no se paga de inmediato, no es instantáneo, pero es continuo.