Un ingeniero puso un agujero en la manguera de gasolina hace 80 años. Su idea sigue salvando millones de litros de combustible cada día
Cuando repostamos combustible en la gasolinera, casi todos esperamos ese característico "clack" que indica que el depósito está lleno. Lo escuchamos miles de veces a lo largo de nuestra vida, pero muy pocos saben realmente por qué suena, para qué sirve y que detrás de ese sonido no hay electrónica, sensores ni nada por el estilo.
La realidad es mucho más curiosa e interesante: el responsable del sonido es un pequeño agujero situado en la punta de la boquilla del surtidor. Un detalle que, aparentemente es insignificante, pero aprovecha un principio físico descrito por el científico italiano Giovanni Battista Venturi hace más de 80 años y que lleva funcionando prácticamente igual desde mediados del siglo XX.