Hay un episodio del Lazarillo de Tormes que sigue describiendo perfectamente muchas dinámicas laborales actuales.
Lázaro y el ciego reciben un racimo de uvas.
El ciego propone un pacto: comerán una uva cada uno, por turnos, para repartirlas de forma justa.
Empiezan cumpliendo. Pero en un momento dado, Lázaro comienza a coger dos uvas cada vez. El ciego no dice nada.
Entonces Lázaro se atreve a más y sigue haciéndolo.
Cuando terminan, el ciego le dice:
—“Sabía que las comías de dos en dos”.
Y Lázaro pregunta:
—“¿Cómo lo supiste?”
A lo que el ciego responde:
—“Porque yo las comía de tres en tres y tú callabas”.