Puedes perdonar todo porque “hicieron lo mejor que pudieron”, o puedes culparlos de todo tu dolor. Pero la vida adulta requiere sostener dos verdades al mismo tiempo.
En mi consulta trabajo constantemente con adultos que cargan culpa por sentir dolor hacia sus padres. “Pero si me dieron todo”, “Pero si ellos también lo pasaron mal”, “Pero si me querían”. Y sí, todo eso es cierto. Y también es cierto que te hicieron daño. No son mutuamente excluyentes.
No es: “O los entiendo de TODO o los culpo de TODO”. Es: “Entiendo que hicieron lo que pudieron Y reconozco que no fue suficiente para mí”. Puedes amarlos y tener heridas que sanar por cómo te criaron. Puedes agradecerles y también estar molesto. Puedes entender su historia y también validar tu dolor.