Puedes perdonar todo porque “hicieron lo mejor que pudieron”, o puedes culparlos de todo tu dolor. Pero la vida adulta requiere sostener dos verdades al mismo tiempo.
En mi consulta trabajo constantemente con adultos que cargan culpa por sentir dolor hacia sus padres. “Pero si me dieron todo”, “Pero si ellos también lo pasaron mal”, “Pero si me querían”. Y sí, todo eso es cierto. Y también es cierto que te hicieron daño. No son mutuamente excluyentes.
No es: “O los entiendo de TODO o los culpo de TODO”. Es: “Entiendo que hicieron lo que pudieron Y reconozco que no fue suficiente para mí”. Puedes amarlos y tener heridas que sanar por cómo te criaron. Puedes agradecerles y también estar molesto. Puedes entender su historia y también validar tu dolor.
Que lo hicieran “lo mejor que pudieron” no invalida que te dijeran frases con las que cargaste toda la vida. Que te compararon y destruyeron tu autoestima. Que no supieron manejar tus emociones y que aprendieras a reprimirlas… Que te enseñaron patrones que hoy te hacen sufrir.
“Hicieron lo mejor que pudieron” explica, no justifica. Te ayuda a entender, no te obliga a minimizar tu dolor.
He visto a pacientes liberarse cuando dejan de elegir entre “perdonarlo todo” o “culparlos de todo”. Cuando pueden decir: “Sé que hiciste lo que pudiste. Y también sé que no fue lo que yo necesitaba. Y está bien sentir ambas cosas”.
La madurez emocional supone
entender que tus padres fueron víctimas de sus propias historias Y que tú fuiste víctima de sus limitaciones. Es romper el ciclo sin demonizarlos. Es sanar sin esperar que ellos entiendan tu proceso.
Artículo: "Tus padres lo hicieron lo mejor que pudieron, pero quizás no fue suficiente" Publicado en https://www.linkedin.com/ por Emma Trilles el 30 oct 2025. consultado el 31 oct 2025.
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