jueves, 1 de octubre de 2026

Los cobardes que se amparan en el WhatsApp

Educar en el uso, en el buen uso, de las redes sociales es más que una necesidad, es una obligación que tenemos todos los padres y todas aquellas personas que se dedican a la educaCión. El WhatsApp, Twitter, Instagram, Facebook, etc,  también mata. Mata cada vez que te haces cómplice, cobardemente cómplice, de la difusión de imágenes, bulos, chismes, que pueden comprometer la imagen de una persona.

A tus hijos e hijas, háblales de que nunca sabemos el origen y menos la intención con la que alguien grabó algo de su vida privada. Diles que cada vez que difundimos una imagen nos convertimos en colaboradores de una persona cobarde y mezquina y que no nos podemos amparar en el yo no sabía. Que lo sepan. Que sepan hasta qué punto las buenas personas, las amistades, los compañeros y compañeras de trabajo y de estudio apretamos un gatillo invisible, disparamos una bala asesina cada vez que difundimos un bulo, cada vez que difundimos un video, cada vez que colaboramos en socavar la integridad moral de una persona.

Los cobardes que se amparan en el presunto anonimato son un conjunto de infelices que su única razón para existir es hacer mal porque, presos de su incompetencia, sacan al exterior lo que son, unos pobres e infelices envidiosos y envidiosas. Pero cuando difundimos esas imágenes o bulos, nos convertimos en las manos del cobarde.