Las Saturnales (en latín, Saturnalia) son una obra del escritor y gramático romano Macrobio, escritas en torno al 384-395 o 430-440.
Se trata de un simposio literario incompleto en siete libros, donde en medio de los tres días de fiestas saturnales (fiestas celebradas en honor del dios Saturno) del año 384 d. de C. doce eruditos romanos, uno de ellos el gramático Servio, deciden encerrarse, para celebrar tres banquetes literarios, en las casas de los senadores romanos Vetio Agorio Pretextato, Virio Nicómaco Flaviano y Quinto Aurelio Símaco.
Saturnales o (Los Saturnalia)
Es la obra más extensa de las conservadas de Macrobio. Se trata de un diálogo literario en siete libros, transmitido con lagunas textuales de cierta entidad. Tras una dedicatoria a Eustatio, su hijo, en el prólogo se asiste a un diálogo entre dos personajes, Decio y Postumiano. Este último, a su vez, cuenta de tercera mano la erudita conversación que tuvo lugar en el año 384, durante la víspera (16 de diciembre) y en los días de las Saturnalias (17-19 de diciembre), fiestas celebradas en honor del dios Saturno.
domingo, 3 de abril de 2016
Macrobio
Macrobio, escritor y gramático romano, del último cuarto del s. IV d. C., de cuyos datos biográficos poco se conoce con certeza.
Prosista latino pagano que vivió entre los siglos IV y V d.C. La opinión crítica tradicional lo identificaba con un Macrobio que fue prefecto en Hispania en el 399 d.C. y procónsul de África en el 410.
Vida
El nombre que consta en latín en los manuscritos más antiguos del Comentario al Sueño de Escipión de Cicerón es el de Macrobius Ambrosius Theodosius, sin embargo existe una variación tanto en el orden de los tres nombres como en la vigencia de los mismos, dado que a veces se omite Ambrosius, otras Theodosius, e incluso ambos, aludiéndose simplemente a Macrobius.
Por otra parte, para nombrar a una persona en el Bajo Imperio era costumbre citar el último de sus nombres, con lo que existe a su vez una elevada probabilidad de que se le nombrara como Theodosius.
Prosista latino pagano que vivió entre los siglos IV y V d.C. La opinión crítica tradicional lo identificaba con un Macrobio que fue prefecto en Hispania en el 399 d.C. y procónsul de África en el 410.
Vida
El nombre que consta en latín en los manuscritos más antiguos del Comentario al Sueño de Escipión de Cicerón es el de Macrobius Ambrosius Theodosius, sin embargo existe una variación tanto en el orden de los tres nombres como en la vigencia de los mismos, dado que a veces se omite Ambrosius, otras Theodosius, e incluso ambos, aludiéndose simplemente a Macrobius.
Por otra parte, para nombrar a una persona en el Bajo Imperio era costumbre citar el último de sus nombres, con lo que existe a su vez una elevada probabilidad de que se le nombrara como Theodosius.
sábado, 2 de abril de 2016
Boecio "De la consolación de la filosofía"
La más interesante y universalmente conocida de las obras de Boecio es sin duda De consolatione philosophiae (De la consolación de la filosofía), impresa por primera vez en Nuremberg en 1473; las mejores ediciones son las de Jena (1841) y Leipzig (1871). Fue escrita en la cárcel entre 523 y 524, y consta de cinco libros en los que, alternándose prosa y verso, se desarrolla un diálogo entre el autor y su visitante, la Filosofía.
Mientras el autor está buscando en la poesía alivio a sus miserias, la Filosofía se le aparece bajo la figura de una mujer de venerable aspecto, con ojos llameantes y dotados de sobrehumana agudeza, arreada con un precioso vestido, en cuyo borde inferior está escrita una P y en el superior una T. Estas letras, que sin duda simbolizan la división platónica de la filosofía en práctica y teórica, están unidas por peldaños, que recuerdan el otro concepto platónico complementario de la ascensión de la práctica a la teoría.
Boecio, tras identificar a la visitante, se lamenta de los males en que ha caído y ella le contesta que en realidad él ha tenido de la fortuna más bienes que males. La culpa es de él mismo, ante todo porque ha confiado en la fortuna, que es inconstante y falsa; después, porque ha atribuido valor a bienes como la fama, el poder o el deleite, los cuales producen desventura, no felicidad. Aquella fortuna que el mundo juzga adversa es más provechosa que la próspera porque libera al alma, elevándola a la verdad y a la virtud, a la verdadera felicidad y a Dios, aspiración suprema del pensamiento humano.
Mientras el autor está buscando en la poesía alivio a sus miserias, la Filosofía se le aparece bajo la figura de una mujer de venerable aspecto, con ojos llameantes y dotados de sobrehumana agudeza, arreada con un precioso vestido, en cuyo borde inferior está escrita una P y en el superior una T. Estas letras, que sin duda simbolizan la división platónica de la filosofía en práctica y teórica, están unidas por peldaños, que recuerdan el otro concepto platónico complementario de la ascensión de la práctica a la teoría.
Boecio, tras identificar a la visitante, se lamenta de los males en que ha caído y ella le contesta que en realidad él ha tenido de la fortuna más bienes que males. La culpa es de él mismo, ante todo porque ha confiado en la fortuna, que es inconstante y falsa; después, porque ha atribuido valor a bienes como la fama, el poder o el deleite, los cuales producen desventura, no felicidad. Aquella fortuna que el mundo juzga adversa es más provechosa que la próspera porque libera al alma, elevándola a la verdad y a la virtud, a la verdadera felicidad y a Dios, aspiración suprema del pensamiento humano.
Boecio
Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio (en latín: Anicius Manlius Severinus Boëthius) (Roma, c. 480 – Pavía, 524/525) fue un filósofo romano.
VIDA
Provenía de una importante y antigua familia romana, la gens Anicia, que dio dos emperadores y tres papas. Fue hijo de Flavio Manlio Boecio. Empezó estudios de retórica y filosofía, conocimientos que amplió en Atenas. Se casó con Rusticiana, hija del senador Quinto Aurelio Memio Símaco (senador y cónsul en el año 485).
En 510 fue consul ordinarius (el cónsul que da nombre al año) en solitario. En 522 o 523 él mismo fue nombrado magister officiorum, cargo equivalente a lo que podría llamarse un primer ministro, del rey ostrogodo Teodorico el Grande. En 522 nombró cónsules a sus dos hijos, Flavio Símaco y Flavio Boecio.
VIDA
Provenía de una importante y antigua familia romana, la gens Anicia, que dio dos emperadores y tres papas. Fue hijo de Flavio Manlio Boecio. Empezó estudios de retórica y filosofía, conocimientos que amplió en Atenas. Se casó con Rusticiana, hija del senador Quinto Aurelio Memio Símaco (senador y cónsul en el año 485).
En 510 fue consul ordinarius (el cónsul que da nombre al año) en solitario. En 522 o 523 él mismo fue nombrado magister officiorum, cargo equivalente a lo que podría llamarse un primer ministro, del rey ostrogodo Teodorico el Grande. En 522 nombró cónsules a sus dos hijos, Flavio Símaco y Flavio Boecio.
sábado, 5 de marzo de 2016
Comentario al Sueño de Escipión de Macrobio
Gracias a Macrobio (c. 400 a. C.), el occidente europeo conoció el relato con el que Cicerón concluía la República. El Sueño de Escipión de Cicerón (según Ellémire Zolla, la Bhagavad Ghita de occidente) es
un breve tratado de impronta pitagórica en el que se presenta a un Cornelio Escipión que, antes de la destrucción de Cartago, visita en una visión/sueño, como si de un vuelo chamánico se tratara, a Escipión el Africano. Éste le muestra la composición del universo y le insta a afrontar la guerra con ánimo místico, a practicar las virtudes y a desapegarse de la gloria terrena.
Un denso enigma invade la figura de Macrobio. Su comentario filosófico del relato ciceroniano se inscribe dentro del neoplatonismo propio de su tiempo, siendo Platón, Plotino y Porfirio los autores más citados.
Una cuidada estructura rige su comentario, ordenado a partir de las citas literales del relato de Cicerón, que contienen unos dos tercios de la obra.
un breve tratado de impronta pitagórica en el que se presenta a un Cornelio Escipión que, antes de la destrucción de Cartago, visita en una visión/sueño, como si de un vuelo chamánico se tratara, a Escipión el Africano. Éste le muestra la composición del universo y le insta a afrontar la guerra con ánimo místico, a practicar las virtudes y a desapegarse de la gloria terrena.
Un denso enigma invade la figura de Macrobio. Su comentario filosófico del relato ciceroniano se inscribe dentro del neoplatonismo propio de su tiempo, siendo Platón, Plotino y Porfirio los autores más citados.
Una cuidada estructura rige su comentario, ordenado a partir de las citas literales del relato de Cicerón, que contienen unos dos tercios de la obra.
Neoplatonismo en el Renacimiento
En Renacimiento no sólo constituye un movimiento transitorio de la Edad Media a la Edad Moderna. Renacimiento significa "volver a nacer", entendido como la recuperación de la Antigüedad clásica, es decir, griega y romana. La recuperación del mundo clásico era una aspiración presente desde los intelectuales medievales , pero puede hablarse de una reivindicación más acentuada por la toma de Constantinopla en 1453, motivo por el cual, maestros de la lengua griega migraron a Italia, en donde intentaron conformar una identidad cultural, que posteriormente se consolidó con el humanismo. Sin embargo este proceso se dio desde distintos ámbitos, como el arte, la filosofía, la política y la literatura.
En la Italia del siglo XV (especialmente en la Florencia de los Medici), en el contexto intelectual del humanismo renacentista, se recuperó la tradición del platonismo, frente al aristotelismo (o neoaristotelismo) dominante en el escolasticismo de la Baja Edad Media y comienzos de la Edad Moderna. Un hecho fundamental fue el contacto con los intelectuales bizantinos (como Pletón o Juan Argiropoulos ) que acudieron al Concilio de Ferrara-Florencia de 1438-1455. Las figuras más destacadas de la Academia platónica florentina fundada entonces fueron Marsilio Ficino y su discípulo Giovanni Pico della Mirandola (el Princeps Concordiae, más ecléctico, pues, reaccionando contra el humanismo extremo, defendía la mejor tradición de los comentaristas aristotélicos medievales, como Avicena y Averroes -carta a Ermolao Barbaro, 1485-). La difusión de los escritos atribuidos a Hermes Trimegisto tuvo también un importante papel. Los principales opositores a esta concepción filosófica, fueron los aristotélicos. Mientras que éstos se enfocaban en la naturaleza de las cosas, los platónicos centraban su filosofía en la naturaleza del hombre, su procedencia y su destino.
En la Italia del siglo XV (especialmente en la Florencia de los Medici), en el contexto intelectual del humanismo renacentista, se recuperó la tradición del platonismo, frente al aristotelismo (o neoaristotelismo) dominante en el escolasticismo de la Baja Edad Media y comienzos de la Edad Moderna. Un hecho fundamental fue el contacto con los intelectuales bizantinos (como Pletón o Juan Argiropoulos ) que acudieron al Concilio de Ferrara-Florencia de 1438-1455. Las figuras más destacadas de la Academia platónica florentina fundada entonces fueron Marsilio Ficino y su discípulo Giovanni Pico della Mirandola (el Princeps Concordiae, más ecléctico, pues, reaccionando contra el humanismo extremo, defendía la mejor tradición de los comentaristas aristotélicos medievales, como Avicena y Averroes -carta a Ermolao Barbaro, 1485-). La difusión de los escritos atribuidos a Hermes Trimegisto tuvo también un importante papel. Los principales opositores a esta concepción filosófica, fueron los aristotélicos. Mientras que éstos se enfocaban en la naturaleza de las cosas, los platónicos centraban su filosofía en la naturaleza del hombre, su procedencia y su destino.
Neoplatonismo
Neoplatonismo es la denominación historiográfica de diferentes momentos de la historia de la filosofía en que se produjo una revitalización del platonismo (Platón, Academia de Atenas).
Neoplatonismo alejandrino
En la Alejandría del siglo III, en el contexto intelectual del helenismo tardío de la época romana, se definió un sistema filosófico que fue enseñado en diferentes escuelas hasta el siglo VI (Amonio Saccas, Plotino). Es la última manifestación en la Antigüedad del platonismo, y constituye una síntesis de elementos muy distintos además de los platónicos, con aportes de las doctrinas filosóficas de Pitágoras, Aristóteles o Zenón, unidas a las aspiraciones místicas de origen oriental (hinduista o judío).1
El fundador de la doctrina parece haber sido Amonio Saccas. Plotino, su representante más importante, permaneció once años junto a él antes de profesar su doctrina en Roma a partir de 244. Su discípulo Porfirio redactó sus lecciones y las publicó, reunidas en seis Enéadas, y tomó la dirección de la escuela a fines del s. III. Jámblico, que había sido el editor de Porfirio en Roma, fundó la escuela de Siria y enseñó en Apamea. Uno de sus discípulos, Edesio de Capadocia, fundó la escuela de Pérgamo.
Neoplatonismo alejandrino
En la Alejandría del siglo III, en el contexto intelectual del helenismo tardío de la época romana, se definió un sistema filosófico que fue enseñado en diferentes escuelas hasta el siglo VI (Amonio Saccas, Plotino). Es la última manifestación en la Antigüedad del platonismo, y constituye una síntesis de elementos muy distintos además de los platónicos, con aportes de las doctrinas filosóficas de Pitágoras, Aristóteles o Zenón, unidas a las aspiraciones místicas de origen oriental (hinduista o judío).1
El fundador de la doctrina parece haber sido Amonio Saccas. Plotino, su representante más importante, permaneció once años junto a él antes de profesar su doctrina en Roma a partir de 244. Su discípulo Porfirio redactó sus lecciones y las publicó, reunidas en seis Enéadas, y tomó la dirección de la escuela a fines del s. III. Jámblico, que había sido el editor de Porfirio en Roma, fundó la escuela de Siria y enseñó en Apamea. Uno de sus discípulos, Edesio de Capadocia, fundó la escuela de Pérgamo.
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