lunes, 4 de julio de 2016

Rutilio Namaciano

Claudio Rutilio Namaciano fue un poeta galo de principios del siglo V. Proveniente del sur de la Galia, llegó a ser prefecto en las regiones italianas de Toscana y Umbría. Su única obra conocida es el poema De reditu suo libri duo del que sólo se conserva una parte. Fue escrito hacia el año 420. En él habla sobre la grandeza y el antiguo esplendor de Roma y, además, critica acerbadamente el Cristianismo.

Biografía

Rutilio Namaciano nació al sur de la Galia y, como Sidonio Apolinar, pertenecía a una de las grandes familias provinciales galas. Su padre Lacanius había sido gobernador de Tuscia (Etruria y Umbria), tesorero imperial (comes sacrarum largitionum) y prefecto de Roma (praefectus urbi). Eran de origen celta, ya que el nombre Namaciano y su variante Namacio son antropónimos en esta lengua. Rutilio también realizó su carrera dentro de la administración imperial y llegó a ser secretario de estado (magister officiorum) y prefecto de Roma en el año 414. Sin embargo se conocen pocos detalles sobre su vida.

sábado, 2 de julio de 2016

El Tiempo: vivir para trabajar

En japonés, existe una palabra “Karoshi” que significa literalmente “morir por exceso de trabajo”.

Supongo que a nadie le sorprende que sea precisamente este idioma el que cuente con semejante término. Y razones hay para ello.

En los años 80, Kamei Shuji, joven inversor de bolsa con un espléndido futuro por delante, alcanzó la cota de trabajar hasta 90 horas por semana. De pronto, se convirtió en un referente para el resto de compañeros y sus jefes trataron de rentabilizar su gesta promoviéndole en presentaciones y seminarios, que se añadían a su ya larga jornada laboral. En ellos, Kamei trataba de mostrar a sus compañeros cómo organizarse el tiempo para lograr ese grado de dedicación sobrehumana.

En 1989 estalló en Japón una burbuja económica que le llevó a incrementar su entrega a la empresa. Pocos meses después murió de un ataque cardíaco. Tenía 26 años.

Trabajar 60 horas a la semana cuadruplica el riesgo de sufrir un infarto coronario con respecto a los que lo hacen 40 horas.

miércoles, 8 de junio de 2016

Fases Célebres de Marco Valerio Marcial

Marco Valerio Marcial es un poeta satírico hispanorromano, (Marcus Valerius Martialis en latín) (Nacido en  Bílbilis (actual Calatayud), el 1 de marzo de 40 – ibídem, 104).

Procedía de Bílbilis (Calatayud), en la Hispania Tarraconense. Alrededor del año 64 d. C. marchó a Roma para terminar sus estudios jurídicos con la protección de Séneca, pero la caída en desgracia de éste y su suicidio le dejaron desamparado y su pobreza le obligó a sobrevivir de forma bohemia e itinerante como cliente de diversos patronos la mayor parte de los 35 años que pasó allí. Se ganó sin embargo la amistad de los mayores escritores de ese tiempo, Plinio el Joven, Silio Itálico, el también satírico Juvenal y el gran rétor Marco Fabio Quintiliano, que también era hispanorromano. De la misma manera trabó amistad con el poeta gaditano Canio Rufo, un temperamento afín al suyo. Poco a poco favorecido por los emperadores Tito y Domiciano, a quienes dedicó interesados elogios, estos le nombraron miembro del orden ecuestre y ganó diversos honores, entre ellos la exención de los impuestos que habían de pagar los que no tenían hijos, esto es, el ius trium liberorum. Sin embargo, sus sucesores Nerva y Trajano se olvidaron de él y hubo de retornar a Bílbilis y aceptar allí el regalo de una propiedad campestre por parte de una admiradora; la vuelta a la vida rural era uno de sus grandes sueños. Allí marchó el año 98 d. C. para pasar su vejez y murió seis años después.

Marco Valerio Marcial

Marco Valerio Marcial, Marcus Valerius Martialis en latín (Bílbilis —actual Calatayud—, 1 de marzo de 40 – ibídem, 104), fue un poeta latino.

Procedía de Bílbilis (Calatayud), en la Hispania Tarraconense. Alrededor del año 64 d. C. marchó a Roma para terminar sus estudios jurídicos con la protección de Séneca, pero la caída en desgracia de éste y su suicidio le dejaron desamparado y su pobreza le obligó a sobrevivir de forma bohemia e itinerante como cliente de diversos patronos la mayor parte de los 35 años que pasó allí. Se ganó sin embargo la amistad de los mayores escritores de ese tiempo, Plinio el Joven, Silio Itálico, el también satírico Juvenal y el gran rétor Marco Fabio Quintiliano, que también era hispanorromano. De la misma manera trabó amistad con el poeta gaditano Canio Rufo, un temperamento afín al suyo. Poco a poco favorecido por los emperadores Tito y Domiciano, a quienes dedicó interesados elogios, estos le nombraron miembro del orden ecuestre y ganó diversos honores, entre ellos la exención de los impuestos que habían de pagar los que no tenían hijos, esto es, el ius trium liberorum. Sin embargo, sus sucesores Nerva y Trajano se olvidaron de él y hubo de retornar a Bílbilis y aceptar allí el regalo de una propiedad campestre por parte de una admiradora; la vuelta a la vida rural era uno de sus grandes sueños. Allí marchó el año 98 d. C. para pasar su vejez y murió seis años después.

jueves, 2 de junio de 2016

Filosofía Náhuatl

Los  más antiguos vestigios de  la filosofía náhuatl se encuentran contenidos en códices  y en sistemas para medir el tiempo. También  encontramos  poemas  en los que podemos conocer su pensamiento.
Se habla de una  cultura  madre, haciendo referencia  a los olmecas. Son ellos los  que  desde al año 1200 a. C.  aparecen en estas tierras de lo que hoy conocemos como América. Específicamente en la parte centro norte de México. Y de esta llamada cultura madre surgen las demás como los teotihuacanos, los  toltecas, los mayas, los náhuatl y los aztecas que más tarde se convirtieron en mexicas.

Tratando de esa cultura madre  hay que señalar con precisión donde han dejado  influencias  de su cosmovisión.  En la venta Tabasco, San Andrés Tuxtla, Piedra Labrada  Veracruz, Morelos, Puebla Oaxaca, Tlaxcala  Estado de México, Guatemala y El Salvador.

Esos vestigios culturales olmecas  que hay en las otras culturas, tienen un punto en común. Los mitos, ideas  y creencias son el punto que entrelaza a los toltecas con las demás culturas, además de que en base a las investigaciones arqueológicas  en las zonas en que vivieron  estos grupos  se deja ver en sus estilos artísticos  y en lo referente a la escritura y el calendario. Y hablando de calendáricos, en los mitos están contenidos  los cálculos calendáricos como  el  de “los soles cosmogónicos”.

La filosofía maya

La filosofía maya se manifiesta en obras tales como el Popol-vuh y el Chilam Balam. El Popol-vuh es un libro de la comunidad. El término maya Popol tiene el sentido de junta, reunión o casa común. Mientras que la palabra vuh o uúh significa libro, papel o trapo y se deriva del maya húun o úun; refiere al papel y al libro, y asimismo al árbol de cuya corteza se hacía el papel para escribir, y que los nahuas llaman amatl. En fin, Popol na es la casa de la comunidad donde se juntan para tratar las cosas de la república. El pop es un verbo en quiche que significa juntar, adunar, amontonarse la gente.

El Popol na era una institución o escuela de la comunidad para analizar asuntos del saber, donde se impartía la enseñanza de la niñez, de los jóvenes y de los adultos. Por ello Popol na era una institución para instruir niños y adultos, en la que también se discutían temas sobre la vida, el trabajo y la cultura. Si el Popol na fue una casa de enseñanza donde se trataban los asuntos de cualquier acontecer, entonces era la casa de asamblea en la que se buscaba la solución a los problemas y necesidades del pueblo. Los ancianos desempeñaban el papel de convocar la asamblea e impartir la sabiduría sobre los conocimientos sociales, políticos y culturales; sobre las concepciones enormemente desarrolladas en astronomía, matemática, calendarios, etc.

jueves, 12 de mayo de 2016

Edicto de Caracalla

En el año 212 el Imperio Romano concedió la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del imperio integrando así todas las provincias exteriores en Roma, provincias que van desde Oriente Medio a Hispania, y desde Egipto a Britania.

Caracalla extendió la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del imperio, mayoritariamente habitantes de las provincias que se extendían desde Oriente Medio a Hispania, y desde Egipto a Britania. Se excluía a una minoría denominada dediticii o dediticios, éstos son los habitantes de ciudades derrotadas por Roma, y que habían opuesto especial resistencia a la conquista antes de capitular, o que simplemente no habían capitulado. Estas ciudades son las llamadas dediticias y sus habitantes, los dediticios, podían ser masacrados o vendidos como esclavos. No se hacía mención alguna a los esclavos de ningún tipo, pues en el derecho romano no eran considerados personas, en el sentido jurídico-civil, sino que jurídicamente tenían la consideración de cosas, por lo que se les aplicaban las reglas del ius ad rem o derecho sobre las cosas.