sábado, 5 de octubre de 2013

Séneca: sobre la brevedad de la vida

La mayoría de la gente se queja porque la vida es breve y porque el tiempo parece correr velozmente, principalmente para aquellos que se acuerdan tarde de vivirla.
Séneca decía que no es que la vida sea corta sino que más bien somos nosotros que perdemos el tiempo.

Según él, tenemos el tiempo justo para realizar lo que es importante, de modo que la duración de la vida depende del uso que hagamos de ella.

Cuando la vida se ha dilapidado en cosas inútiles, en el momento de abandonarla sentiremos que se nos ha escurrido de las manos.

La vida ofrece muchas oportunidades a quienes la aprovechan y saben vivir en forma recta, porque la naturaleza es sabia no mezquina.

Los estoicos y el arte

El estoicismo como corriente filosófica tuvo una vida de seis siglos. Es cierto que sus preceptos son conocidos y hay personas que pueden pretender —incluso conseguir— seguirlos, pero resulta evidente que el estoicismo ya no existe como secta. En cualquier caso, fue una corriente longeva, seguida por un gran número de filósofos y, por tanto, con una gran diversidad de grupos y corrientes. Diversidad reflejada en todos los ámbitos de pensamiento, también en la estética.

En este campo podemos distinguir entre dos corrientes principales. Una, representada por Zenón y Crisipo y llega hasta Séneca y Marco Aurelio, agrupaba a los filósofos moralistas que consideraban que la verdad y los criterios morales eran los únicos criterios válidos para valorar el arte. Y los preceptos de estos son los que principalmente hemos visto ahora.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Cicerón y su clasificación de las artes


 Marco Tulio Cicerón (Marcos Tulius Cicero) nació en Arpino el 3 de enero del año 106 a. C. Fue jurista, político, filósofo y orador.

Cicerón en su clasificación de las artes echo mano de diversas distinciones. Aunque podemos destacar la separación que realizó entre artes liberales y serviles, clasificación muy usual en el mundo antiguo. Pero, como en otros campos, el filósofo romano dio una vuelta de tuerca a la concepción habitual. Así, dejó de suponer que las liberales no requerían trabajo físico, digamos que un criterio negativo, para suponer que lo que las distinguía de las serviles era que requerían más inteligencia o eran más útiles, un criterio positivo, ya que hemos pasado del “no” al “sí”.

 Prácticamente, Cicerón creó una nueva clasificación que le permitió reunir a lo que ahora consideramos las “bellas artes”, incluyendo por primera vez a la arquitectura dentro de las artes liberales.

lunes, 2 de septiembre de 2013

La "Historia Natural" de Plinio el Viejo

El nombre de Plinio el Viejo se encuentra vinculado a su última y más importante obra, que es también la única que ha llegado hasta nosotros, la Historia natural. Presentada por Plinio a Tito (a quien había dedicado la obra) en el año 77, fue publicada por su sobrino en el año 79, con inclusión de otro libro (el I) que contiene el catálogo de las fuentes y un sumario general de la obra. Plinio sigue en la Historia natural la estela de Varrón Reatino en cuanto a tendencias culturales y método de investigación, y alcanza una posición de primacía entre los escritores enciclopedistas. Por esta obra, mina inagotable de noticias científicas y de curiosidades, la Edad Media le reconoció fama de sabio universal; también los estudiosos modernos le son deudores de infinitas informaciones sobre el mundo antiguo.

La metodología seguida por Plinio el Viejo se opone totalmente al concepto moderno de las ciencias naturales. Al contrario que Aristóteles en su Zoología o de Teofrasto en su Botánica, no indagó sobre las causas filosófico-naturales ni recogió hechos para obtener conclusiones científicas. Pese a ello, las afirmaciones sin fundamento, las fábulas, las exageraciones y la creencia en la magia y en la superstición de la Historia Natural influyeron en la conformación de la teoría científica y médica de los siglos posteriores. Tal influencia no es ajena a la habilidad con la que Plinio el Viejo reunió de manera metódica hechos sin relación entre sí, a su capacidad de reparar en detalles ignorados por otros, y a los amenos relatos en los que mezcló hechos verdaderos con datos ficticios. En el siglo XIX los estudios latinos destacaron la importancia histórica de esta obra como uno de los más grandes monumentos literarios de la antigüedad clásica.

Plinio el viejo

(Cayo Plinio Segundo; Comum, hoy Como, actual Italia, 23 - Stabies, hoy Castelllammare di Stabia, id., 79).
Gayo Plinio Cecilio Segundo, conocido como Plinio el Viejo, fue un escritor latino, científico, naturalista y militar romano de gran reputación en la época (año 23-79). Sus ideas eran reverenciadas y se mantuvieron sobre largo tiempo. Por ejemplo, su Historia natural, donde registraba unas 20.000 entradas sobre todo tipo de temas y reseñaba más de 2.000 libros anteriores, se mantuvo como fuente de autoridad del conocimiento universal hasta bien entrado el siglo XVI. 
A pesar de que muchas de ellas eran completas locuras.


Escritor latino de cuyas obras se conserva su Historia natural, obra enciclopédica que durante la Edad Media fue considerada máxima autoridad en materia científica. Tras estudiar en Roma, a los veintitrés años inició su carrera militar en Germania, que habría de durar doce años. Llegó a ser comandante de caballería antes de regresar a Roma, en el año 57, para entregarse al estudio y el cultivo de las letras. A partir del año 69 desempeñó varios cargos oficiales al servicio del emperador Vespasiano. Agudo observador, fue autor de algunos tratados de caballería, una historia de Roma y varias crónicas históricas, hoy perdidas. Únicamente se conserva su Historia natural (77), que comprende 37 libros y está dedicada a Tito. Escrita en un lenguaje claro y con un rico vocabulario, contiene gran cantidad de información sobre las más diversas disciplinas y constituye un importante tratado enciclopédico que recopila todo el saber de la Antigüedad.
 

miércoles, 28 de agosto de 2013

Marco Fabio Quintiliano (Oratoria)

Marco Fabio Quintiliano, en latín Marcus Fabius Quintilianus (Calagurris, actual Calahorra, c. 35 – Roma, c. 95), fue un retórico y pedagogo hispanorromano.

Biografía

Nació en Calagurris Nassica, actual Calahorra, cerca de Logroño, en la provincia hispanorromana de la Tarraconense. Hizo sus primeros estudios en Roma, donde su padre ejercía la profesión de rétor o abogado; allí adquiere una cultura general muy completa siguiendo las lecciones de Remio Palemón y Servilio Nonanio en literatura y de Domicio Afer en elocuencia. Regresa a Hispania en el año 61 cuando Nerón nombra a Galba gobernador de la Tarraconense. Durante siete años, es profesor de elocuencia y abogado.

Concluida su formación en Roma, se supone que regresó a España, donde permaneció algún tiempo hasta que regresó a Roma, llamado por Galba, cuando éste fue proclamado emperador en el 68.

Vuelve a Roma en el año 68 tras el asesinato de Nerón, cuando es proclamado Galba emperador, y desarrolla una brillante y reconocida carrera de veinte años como abogado y profesor de retórica en la Roma de Vespasiano, Tito y Domiciano. Abrió una escuela pública de retórica que obtuvo un gran éxito y le hizo ganar alrededor de cien mil sextercios al año. Le fue encomendada la educación de los sobrinos de Domiciano y los hijos de la emperatriz Domitilla.



jueves, 15 de agosto de 2013

Que es el deber moral

El deber moral es un constructo social que pasa a cada individuo de generación en generación. De pequeños aprendemos que ante determinadas circunstancias tenemos la obligación de decidir determinado curso de acción, de modo tal que si no lo hacemos nos pesará en la conciencia. Esta carga moral de la conciencia ha sido adquirida durante el proceso de inculturación por el que todos pasamos en tanto que seres sociales. La mayoría de los códigos morales tradicionales, conllevan un castigo para aquellos agentes que no cumplen con su deber moral. Por ejemplo, según la moral cristiana, no cumplir nuestro deber como cristianos conlleva pecar lo cual está penado con el castigo. Este, el castigo, puede llegar a ser eterno.